Tacoronte

Tacoronte es un municipio del Norte de la isla situado a 21 km de la capital, el más oriental de los que componen la comarca de Acentejo. Como muchos otros municipios, se extiende desde la cordillera dorsal (1214 msm) hasta el mar en un relieve accidentado formado por numerosos barrancos. En la zona alta predomina el bosque de laurisilva, un tipo de bosque que ha desaparecido en todos los continentes y del que sólo queda una representación en Canarias, Azores y Madeira. Antiguamente era conocido como el Sagrado Bosque de las Aguas por la abundancia de este recurso natural. Más abajo, entre las cotas 800 y 400, la pendiente y el clima se suavizan; es la zona de las medianías, tierras fértiles y propicias para la agricultura en las que se localizan los mayores núcleos de población. Por último, la costa,  también abrupta, está formada por altos acantilados. En ellos se pueden observar grutas naturales que en otro tiempo fueron habitadas por los antiguos pobladores de la zona, probablemente para protegerse de los posibles peligros. Al pie de algunos de estos acantilados se han formado pequeñas playas de arena negra como Mesa del Mar, playa de La Arena o El Pris. La capital del municipio es Tacoronte, situada a 490 m de altitud; fue fundada en 1496 por Sebastián Machado, y al principio sólo consistía en un pequeño núcleo en lo que hoy día es Santa Catalina. Según los censos disponibles, en el siglo XVI residían 342 personas, pero poco a poco los primeros habitantes fueron ganando terreno al monte y se fueron formando pequeños núcleos como San Jerónimo, San Juan, La Caridad y otros. A finales del XVII Tacoronte contaba ya con 2780 habitantes y hoy día cerca de 24000 habitantes se distribuyen en más de 15 núcleos. La benignidad del clima, la fertilidad del suelo y la cercanía a la capital de la isla han hecho de este municipio una zona muy demandada.

En Tacoronte merece la pena visitar la Iglesia de Santa Catalina, iglesia matriz del municipio, ubicada en el centro fundacional de la ciudad sobre una pequeña ermita del mismo nombre. El templo, una mezcla armoniosa de estilos arquitectónicos (corintio, jónico, mudéjar..), alberga bellos lienzos, retablos, artesonados y un Sagrario del siglo XVIII de plata repujada. En el retablo de la capilla mayor se encuentra la imagen de Santa Catalina de Alejandría, una talla en madera policromada que data del siglo XVIII, obra del famoso imaginero Luján Pérez. Destaca también como lugar digno de ver la Plaza del Cristo, una amplia plaza denominada así porque en ella se encuentra el conjunto eclesial formado por el Santuario del Santísimo Cristo de los Dolores y Agonía y el Exconvento de San Agustín. El Santuario, construido sobre la ermita de San Sebastián y terminado a finales del siglo XVIII, aloja una talla de Jesús de Nazaret muy venerada en el Archipiélago Canario: el Cristo de Tacoronte. Llama la atención la fachada principal de la iglesia, adornada con columnas dobles y dos curiosas gárgolas, en contraste con el sencillo convento de planta cuadrada con el que se encuentra comunicado. El Convento se clausuró como tal en 1837. Hoy día es la Casa de la Cultura. Otro edificio cargado de historia que merece la pena ver es La Alhóndiga. Fue construido en 1685 como lugar donde se almacenaba y administraba el grano destinado a socorrer a quienes lo necesitaran. Actualmente alberga actividades culturales relacionadas sobre todo con la agricultura y especialmente con la viticultura. Gracias al impulso de esta institución, el vino de Tacoronte y de la Comarca de Acentejo (formada por varios municipios del norte de la isla) ha ido logrando un progresivo auge que se ha traducido en la obtención en 1992 de la Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo, siendo la primera región vinícola de Canarias que obtuvo este reconocimiento.

Más de 2500 hectáreas de viñedo cultivadas en estas tierras templadas del norte de Tenerife, dan unos vinos diferentes. Los tintos más apreciados proceden sobre todo de las variedades Listán negro y Negramoll. Los blancos están elaborados principalmente con las variedades Listán Blanco, Malvasía, Gual y Verdello. Ambos ganan adeptos cada día.

Una buena forma de degustar los exquisitos caldos de Tacoronte-Acentejo es hacer la Ruta del Vino, auténtica ruta turística que nos permitirá disfrutar al mismo tiempo de numerosas ofertas de ocio (talleres gastronómicos, catas guiadas, visitas a mercadillos, etc.) y contemplar las siempre hermosas vistas de los viñedos de esta parte de Tenerife.

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