Puerto de la Cruz

El Puerto de la Cruz es un municipio y ciudad situado en el Valle de La Orotava, en el norte de la isla, entre los municipios de Los Realejos y La Orotava. A pesar de ser el más pequeño de la isla, ha tenido siempre una gran importancia, primero como uno de los principales puertos de Tenerife, y más tarde por su gran desarrollo turístico.

El origen y desarrollo de Puerto de la Cruz ha estado relacionado de forma casi exclusiva, hasta bien entrado el XIX, a la actividad comercial y portuaria, pero es a partir de 1880 cuando el turismo comienza a tener también un peso importante en la economía local. El auténtico boom turístico podría establecerse entre los años 50 y 80, con lo que el sector servicios pasó a ser el principal motor económico de la ciudad. El 13 de Octubre de 1955 el Gobierno español otorgaba al Puerto de la Cruz la consideración de Lugar de Interés Turístico Nacional, y es en la década de los 60 cuando se constituye como el primer municipio turístico de Canarias y un referente para la Isla y el archipiélago.

El Puerto de la Cruz concentra en poco espacio innumerables atractivos, siendo además un buen punto de partida para visitar todo el norte tinerfeño. Por si fuera poco, disfruta durante la mayor parte del año de un clima suave,  en palabras del célebre historiador canario Viera y Clavijo: “sano, alegre, sin calor que ofenda ni frío que incomode”.

Qué ver

Plaza del Charco: Centro neurálgico de la ciudad, su ambiente bullicioso y distendido le confiere un encanto especial. A su alrededor se concentra una variada y excelente oferta de restaurantes y bares.

Museo Arqueológico: cuenta con una interesante exposición permanente, “La Cerámica Guanche”, que propone un recorrido a través del cual se recrean aspectos de la vida cotidiana, de la magia y de la muerte en el pueblo guanche.

Los Hornos de Cal: declarados Monumento Histórico Artístico por en 1993, el Conjunto de los Hornos de Cal de las Cabezas se mantiene hoy restaurado, como un excelente ejemplo de la historia popular de otro tiempo, en el que la cal constituía un importantísimo material para la construcción.

Castillo de San Felipe: Concebido para la defensa frente a los ataques de piratas y corsarios, esta fortificación alberga actualmente un espacio cultural, donde se celebran recitales poéticos, conciertos de música clásica o exposiciones, entre otras actividades.

Peñón del Fraile: Uno de los símbolos de la ciudad. Ofrece una gran panorámica de la costa. Además, cuenta la leyenda, que esconde el tesoro del popular pirata “Caraperro”.

Complejo Costa Martiánez
Obra del artista lanzaroteño Cesar Manrique, es uno de los lugares más famosos de la isla. El gran Lago Central y las cuatro piscinas (de agua de mar), forman un conjunto de bellísima factura, ejemplo de integración cultural y paisajística. Cuenta además con bares, restaurantes y kioskos que hacen aún más completa si cabe la visita.

Jardín Botánico: Denominado en el momento de su creación como “Jardín de Aclimatación de la Orotava” se creó con la intención de cultivar especies procedentes de los trópicos, debido a las favorables condiciones climatológicas. En su interior se encuentran importantes colecciones de plantas tropicales y subtropicales de gran valor económico y ornamental.

Loro Parque: Parada ineludible para quienes visitan Tenerife, desde su inauguración en 1972 ha recibido más de 40 millones de visitas. En sus 135.000 metros tienen su hábitat especies como leones marinos, delfines, gorilas, tigres o pingüinos entre muchos otras. Cuenta además con la mayor colección de loros del mundo. Los originales espectáculos  hacen las delicias de sus visitantes, especialmente de los más pequeños.

El Puerto de la Cruz destaca también por su amplia oferta de ocio nocturno. Se puede diferenciar varias zonas, cada una con características distintas, lo que la hace aún más atractiva. La zona Centro (Plaza del Charco, Canal de Suez, Calle Iriarte, Muelle Pesquero…), la Avenida Generalísimo, La Paz, o la Calle la Hoya son cuatro de los principales “epicentros” de la noche portuense.

Playa, sol, buen ambiente y todo tipo de entretenimientos le esperan en uno de los rincones más mágicos de Tenerife.

Cómo llegar

Tomando la autopista del Norte TF-5, desviarse en la salida 32 y seguir por la TF-31 hasta llegar a su destino. Desde el sur deberá conectar desde la autopista del sur TF-1 a la TF-5 y seguir el mismo recorrido. También es posible acceder por la vertiente norte de la isla, tomando la TF-82, TF-375, TF-82, TF-5 y TF-31 o la combinación TF-82, TF-38, TF-21 y TF-31.

Para acceder mediante transporte público puede consultar las distintas líneas de Titsa en las páginas 22 – 23.

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