Parque Natural de la Corona Forestal

Por debajo del Parque Nacional del Teide y extendiéndose hacia abajo por acusadas pendientes, se encuentra el Parque Natural de la Corona Forestal. Es un espacio protegido por la ley por tratarse de un área amplia -más de 46000 hectáreas-, poco transformada por la explotación u ocupación humana, en la que la belleza del paisaje, la flora, la fauna y la gea se consideran muestras singulares del patrimonio natural de Canarias. En este tipo de espacios protegidos el objetivo principal es la conservación de los recursos naturales para el disfrute público, la educación y la investigación científica, no teniendo cabida los usos residenciales u otros ajenos a su finalidad.
El nombre de Corona Forestal se debe a que este Parque rodea la isla a modo de cinturón verde y a que en él se desarrollan una de las masas boscosas más importantes del Archipiélago. Las zonas más altas, sobre los 2700 m, están colonizadas por matorral de alta montaña, pero la vegetación predominante es el pinar canario, con algunas muestras de fayal-brezal e incluso reductos de laurisilva en algunos sectores. Todo el espacio es rico en endemismos de la flora y de la fauna; especialmente los pinares albergan una avifauna exclusiva, entre la que destacan el pinzón azul y el pico picapinos. El Parque incluye también volcanes formados en erupciones históricas -volcán de Fasnia (1705), de Siete Fuentes (1704) y Montaña de las Arenas (1705)-, profundos barrancos (Tamadaya, El Río, etc.), gigantescos valles originados por un corrimiento masivo de tierras (valle de La Orotava y valle de Güímar), y curiosas estructuras geomorfológicas formadas por la erosión del viento, como las que conforman el Paisaje lunar de los altos de Vilaflor.

Entre las infraestructuras que se ubican en el Parque, compatibles con su conservación, se encuentra uno de los complejos astrofísicos más importantes del mundo: el Observatorio de Izaña. La Corona Forestal cuenta también con numerosas áreas recreativas y campamentos habilitados con agua potable, servicios higiénicos, bancos, mesas, parrillas y zonas de juegos infantiles, todo ello para el uso y disfrute públicos.

El acceso a La Corona Forestal es fácil, ya que está surcada por varias carreteras. En ellas encontraremos varios miradores cuyas vistas nos permitirán contemplar la magnitud del espacio. No obstante, también podemos adentrarnos por cualquiera de los numerosos senderos y pistas que la recorren e ir a pie, en bicicleta o incluso a caballo. Eso sí, es aconsejable ir provistos de un buen mapa y de los pertrechos necesarios para cada tipo de actividad.

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