Paisajes costeros de Tenerife

La isla de Tenerife presenta tres vertientes claramente diferenciadas por sus características geomorfológicas y paisajísticas. Teniendo un origen volcánico común, cada sector de la isla se diferencia en relación a su edad e historia geológica, exposición al oleaje y la existencia o no de coladas recientes que rellenan el espacio previamente ganado por el mar. Dentro de dicha diversidad, destacan tres sectores con condiciones muy especiales, representativas y espectaculares situadas en los vértices o esquinas de la geografía insular, es decir, las zonas de Anaga, Teno y la Rasca. La primera, muy antigua y sin coladas recientes, caracterizada por un intenso proceso erosivo que ha dejado multitud de roques y bajas, sobre una amplia plataforma, en el retroceso de una costa ahora muy acantilada pero con algunos sectores llanos. Teno, también antigua y erosionada, espectacular por sus altos acantilados, que surgen directamente del mar, cortados por profundos tajos de barrancos, con un sector de costa más baja en la parte norte;  y La Rasca por tratarse de un extenso malpaís, generado por coladas de lavas geológicamente recientes, y con costas llanas o de acantilados bajos todavía poco erosionados.

La cara norte de la isla, que se extiende desde  la Punta de  Teno hasta Anaga, presenta una costa de muy diversa geomorfología y paisaje. Se trata de la zona más batida por el oleaje, sobre todo en los meses de invierno en que se produce con frecuencia el llamado mar de fondo. En ella dominan los acantilados de altura media y baja, con la excepción de sectores de sus extremos en los que son con frecuencia altos y espectaculares, pero también encontramos algunas zonas más llanas en la desembocadura de los barrancos y sus proximidades, o en las pequeñas bahías existentes, llegando a formarse playas de arena negra o callaos en las más abrigadas; en general las playas son estacionales, pues el oleaje arrastra la arena hacia los fondos marinos próximos en invierno  para regresar con los tiempos buenos de primavera-verano; sólo las bahías más cerradas con diques naturales o artificiales conservan la arena con mayores garantías. Cabe mencionar algunas playas como la de San Marcos en Icod, el Socorro en El Realejo, las de la costa del Puerto de La Cruz, Los Patos en La Orotava, las de Tacoronte y las de Almaciga y Roque de las Bodegas en Taganana. De gran valor paisajístico son las formaciones de roques y bajas que ha dejado en algunas zonas el retroceso de la costa por la erosión marina, destacando el sector de Anaga, como ya señalamos, y en menor medida el entorno de la Rambla de Castro en El Realejo. También son destacables las plataformas rocosas con charcos en la zona de mareas, entre las que sobresale la de Punta del Hidalgo por su belleza paisajística y riqueza biológica, y las formaciones de lavas recientes con zonas de baño acondicionadas en la roca de Garachico.

La costa oriental, que se extiende desde Anaga en el noreste hasta la Punta de La Rasca en El sureste, presenta unas condiciones diferentes, pues en general está dominada por acantilados bajos y zonas relativamente llanas con abrigos o bahías naturales. Se trata de una costa menos batida en cuanto a intensidad y fuerza del oleaje, pero barrida por los vientos alisios y las olas que genera, especialmente en verano. Existen numerosas calas y playas, algunas extensas, tanto naturales como protegidas por diques artificiales; en algunos casos coincidiendo con desembocaduras de barrancos. Cabe destacar algunas playas como la de Las Gaviotas, Las Teresitas o La Nea en Santa Cruz, las de Güimar, las de Abades en Arico, las de El Médano y La Tejita en Granadilla y la de Las Galletas en Arona. Encontramos en esta cara de Tenerife paisajes costeros muy particulares y de extraordinaria belleza, destacando  el Malpaís de Güimar con sus coladas negras que penetran en el mar, las formaciones dunares de El Médano, únicas en la isla, conos volcánicos espectaculares como Montaña Roja y Montaña Amarilla, y finalmente el Malpaís de La Rasca.

Finalmente, la cara sur-suroeste, que se extiende entre la Punta de La Rasca y la Punta de Teno la costa es predominantemente baja, con bahías y playas, tanto naturales como artificiales, con la excepción del entorno de la Montaña de Guaza en el sur y los espectaculares acantilados de  Los Gigantes al oeste. Se trata de un sector abrigado de los vientos alisios y con el mar en buen estado la mayor parte del año, sólo alterado por esporádicos temporales de mar de fondo del sur-suroeste. Parte de la costa, la situada en el sector Playa de San Juan-Alcalá está formada por lavas recientes de la erupción histórica del volcán Chinyero. Son numerosas las playas, destacando especialmente entre las naturales la de Los Cristianos, La Caleta en Adeje y la de La Arena en Santiago del Teide. El acantilado de Los Gigantes, cortado por gargantas estrechas de barrancos, presenta también algunas pequeñas playas de callaos y de arena de gran belleza en la desembocadura de estos, destacando la de Masca.

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