Los lagartos gigantes de Canarias

En las islas Canarias viven siete especies diferentes de lagartos, todas ellas endémicas y pertenecientes a un género también exclusivo del archipiélago canario, Gallotia. A cuatro de estas especies se las considera lagartos gigantes, aunque ninguna supera los ochenta centímetros de longitud; son Gallotia stehlini de Gran Canaria, Gallotia simonyi, que vive en El Hierro, Gallotia bravoana de La Gomera y Gallotia intermedia de Tenerife. Las tres últimas especies se consideraban extintas hasta hace pocos años y se han redescubierto en zonas muy aisladas y abruptas de dichas islas, representadas por un grupo pequeño de ejemplares. Existen restos fósiles de otra especie en La Palma, pero hasta ahora no se ha podido demostrar claramente que existan ejemplares vivos. En Tenerife se conocen restos en yacimientos paleontológicosy arqueológicos de otras dos especies consideradas extintas, Gallotia goliath y Gallotia maxima, que alcanzaron tallas mayores que los lagartos gigantes actuales, aunque algunos investigadores piensan que estas última representarían sólo ejemplares muy grandes de alguna de las especies anteriores.

El origen de estas especies hay que buscarlo en eventos aislados de colonización desde el continente africano hacia las islas orientales, las más antiguas del archipiélago, hace millones de años. Estos colonizadores iniciales evolucionarían en el ambiente insular y propiciarían eventos de dispersión y colonización de unas islas a otras. Las pequeñas poblaciones fundadoras propiciarían con el aislamiento un proceso de especiación insular. Se cree que los colonizadores africanos iniciales eran lagartos de pequeño tamaño y que la condición de gigantismo se alcanzó en el ambiente insular, donde este tipo de fenómenos son relativamente frecuentes. Como otros lagartos, son animales omnívoros que se alimentan de brotes vegetales, frutos, insectos y pequeños vertebrados. Se reproducen depositando los huevos enterrados en el suelo y tienen una fecundidad comparativamente más bien baja.

Las circunstancias de estos lagartos cambiaron con la llegada de los primeros pobladores humanos al archipiélago canario y se inició el declive de sus poblaciones. Este proceso se aceleró con la colonización europea y la introducción de especies domésticas depredadoras, especialmente el gato. La ocupación de grandes espacios insulares por la población humana y el asilvestramiento de las especies domésticas depredadoras han llevado a estos lagartos a una situación de extrema vulnerabilidad. Actualmente están declarados en peligro de extinción por diferentes organismos nacionales e internacionales y se están llevando a cabo planes de recuperación de dos de las especies, la de La Gomera y La de El Hierro, mediante cría en cautividad y suelta posterior de ejemplares en zonas que se supone reúnen condiciones para que prosperen. Para Gallotia intermedia, la especie que vive en Tenerife, no existe todavía un plan para su recuperación y se hace necesario, ya que sólo se conocen dos núcleos de población, uno en Los Gigantes y otro en la Montaña de Guaza, que en conjunto parece que no llegan a los mil ejemplares.

Estas iniciativas de recuperación de los lagartos gigantes son importantes, pero para que las repoblaciones tengan éxito es necesario realizar previamente un proceso de control de los depredadores asilvestrados, particularmente de los gatos.

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