Leyendas Canarias

La creación del Hombre
Una de las más hermosas leyendas guanches es la de la creación del hombre. Como en otras muchas culturas, los guanches tenían sus propias divinidades, a quienes atribuían los fenómenos de la vida y la naturaleza, así como la creación del mundo y del ser humano.
Según las creencias guanches Achamán era el dios todopoderoso y eterno que se bastaba a sí mismo. Creador de la tierra y el agua, el aire y el fuego, nada había antes de él, sólo la nada y el vacío más absoluto. Achamán era también llamado Acorán (nombre del dios supremo en Gran Canaria). Un día se detuvo Achamán en la cima de Echeyde (El Teide en la lengua guanche), y admirando la belleza y perfección de su obra decidió crear a los seres humanos, para que pudiesen admirarla y conservarla.

Guayota el Maligno

Una de las leyendas más populares de Tenerife cuenta que Guayota, el demonio, vivía escondido en el interior del Teide. Un día se apoderó de Magec, dios del sol y la luz, dejando el cielo a oscuras. Los guanches, asustados, rogaron a Achamán que devolviese al día su luz. Achamán atendió a sus súplicas y acudió dispuesto a defenderlos, enfrentándose a Guayota en una cruenta batalla. A pesar de que por el cráter del Teide Guayota arrojaba humos, peñascos encendidos y lenguas de lava, Achaman logró derrotarlo, y como castigo lo encerró para siempre dentro del volcán. Cuenta la leyenda que el tapón que puso Achamán es el llamado “Pan de Azúcar”, el último cono de color blanquecino que corona el Teide. Guayota, cautivo desde entonces, aún respira en lo más alto de Echeyde aguardando el momento en el que pueda salir.

Gara y Jonay

La de Gara y Jonay es la historia de un amor imposible. Gara, una bella princesa de La Gomera que se enamoró de Jonay, hijo de un rey de Tenerife. Se conocieron en las fiestas de La Gomera y quedaron prendados al instante el uno del otro. Entonces, según esta leyenda que ha pasado de forma oral de generación en generación, del Teide comenzó a emanar humo y ceniza, lo que ambas familias interpretaron como un mal augurio, oponiéndose a la relación entre los jóvenes príncipes. Desoyendo a su familia, Jonay nadó desde Tenerife hasta La Gomera sobre pieles de cabra infladas de aire para reencontrarse con su amada. Ciegos de amor, Gara y Jonay huyeron al monte más alto de la La Gomera, hasta donde fueron perseguidos. Viéndose acorralados y sabiendo que no les permitirían estar juntos, afilaron un palo por sus dos extremos y se abrazaron para morir atravesados por la madera. Hoy, aquel monte y el Parque Nacional llevan el nombre de Garajonay, en recuerdo de los enamorados que eligieron morir juntos antes que vivir separados.

Ladón, el dragón de 100 cabezas

En la mitología griega, Ladón era un gigantesco dragón de 100 cabezas encargado de custodiar el Jardín de las Hespérides, un conjunto de islas paradisíacas que muchos autores de la antigüedad situaron en Canarias. Allí habitaban las Hespérides, las tres hijas de Atlas, un titán de la mitología griega condenado a sostener la cúpula terrestre tras ser derrotado por Zeus. Cuando el fiero Ladón murió a manos de Atlas, su sangre corrió por la tierra dando lugar a los dragos, árboles endémicos de Canarias y uno de los símbolos de Tenerife. Las retorcidas ramas del drago, como cientos de cabezas sujetas a su grueso tronco, y el intenso color rojo de su savia dieron lugar a esta leyenda. El más famoso y longevo ejemplar de esta especie es el conocido como Drago Milenario, ubicado en el municipio de Icod de los Vinos.

Catalina Lercaro

Catalina Lercaro es probablemente el “fantasma” más famoso de Canarias. Fue una mujer perteneciente a los Lercaro, una importante familia genovesa afincada en San Cristobal de La Laguna. Obligada a casarse por conveniencia con un hombre rico y de buena posición al que no quería, el mismo día de su boda decidió quitarse la vida arrojándose al pozo situado en el patio de la mansión familiar. Cuentan que al haberse suicidado, la Iglesia se opuso a darle una sepultura cristiana, por lo que fue enterrada en una de las estancia de la casa, lo que a la postre motivaría que la familia Lercaro trasladara su residencia al municipio de La Orotava. Desde entonces muchos son quienes afirman haber visto al espectro de Catalina vagando por la casa, desde 1993 sede del Museo de Historia y Antropología de Canarias.

San Borondón

San Borondón es el nombre de la misteriosa e imaginaria isla errante que aparece y desaparece en el horizonte, cerca de la isla del Hierro. Su nombre se debe a San Brandán, un monje evangelizador irlandés que en el año 516 inició una expedición marítima en busca del paraíso terrenal. La leyenda de su viaje cuenta que llegó a una isla de limpias arenas negras, donde vivió durante 7 años junto a sus compañeros de aventura. Según el folklore canario, San Borondón estaría situada en el extremo occidental del Archipiélago y podría ser observada desde El Teide. Estuvo incluso presente en algunos mapas de la época, y durante siglos se realizaron expediciones en búsqueda de esta legendaria isla, que aún hoy muchos afirman haber visto, envuelta en una densa niebla.

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