Las tortugas marinas en Canarias

Las tortugas marinas son reptiles adaptados a la vida en los océanos que se encuentran en peligro de extinción, pues son muy vulnerables a las artes de pesca y a la contaminación de los océanos por hidrocarburos y plásticos; además, su ciclo biológico precisa de salir a realizar la puesta de huevos en las playas arenosas, donde la interferencia con las actividades humanas es muy directa y en muchas zonas se expolian sus nidos y se consume su carne.

En Canarias se ha registrado la presencia de las seis especies que viven en el Océano Atlántico, si bien es cierto que dos de ellas son muy raras en aguas de las Islas, se trata en concreto de la tortuga lora (Lepidochelys kempii) y de la tortuga golfina (Lepidochelys olivacea), especies propias de mares más tropicales. La tortuga carey (Eretmochelys imbricata), otra especie de ambientes tropicales, se observa en pocas ocasiones. La gran tortuga laúd (Dermochelys coriacea), conocida como tortuga de piel, y la tortuga verde (Chelonia mydas) se registran con mayor frecuencia, pero sin duda la especie más frecuente con mucha diferencia es la tortuga boba (Caretta caretta). De todas ellas parece ser que sólo la tortuga laúd se reproducía en nuestras playas en el pasado lejano, aunque en tiempos recientes se ha registrado algún caso llamativo aislado en Fuerteventura que generó gran expectación. Para estos animales las aguas canarias son exclusivamente una zona de alimentación y de paso en sus migraciones. En alta mar se alimentan principalmente de medusas y otros animales invertebrados gelatinosos, pero cuando están cerca de las costas comen invertebrados del fondo como moluscos, erizos, cangrejos, etc., con la excepción de la tortuga verde, que se alimenta de algas y fanerógamas marinas. Es posible observar algunas de estas especies, particularmente la tortuga boba y la tortuga verde, durante las inmersiones de buceo e incluso en snorkel y hay sitios concretos del sur de Tenerife donde se retienen durante temporadas, existiendo la seguridad de verlas. En ese caso, recomendamos disfrutar observándolas con tranquilidad, pues son animales hermosos y apacibles, pero sin darles nunca de comer, ya que esta acción modifica sus hábitos y puede generar comportamientos anómalos e incluso peligrosos para el buceador.

La intensa actividad de navegación y pesca en el entorno de las islas Canarias provoca con frecuencia accidentes cuando las tortugas salen a superficie a respirar. Para colaborar en la conservación, nuestras islas cuentan con dos centros de recuperación, uno en Gran Canaria y otro en Tenerife, en los que equipos de expertos las curan y cuidan para luego liberarlas al mar, con frecuencia en eventos educativos y de concienciación medioambiental con participación de estudiantes. También, en la isla de Fuerteventura se está intentando llevar a cabo una acción de conservación mediante la incubación en una playa de huevos traídos de las zonas de puesta de las islas de Cabo Verde. Se intenta que los animales nacidos en Fuerteventura retornen a reproducirse a la misma playa donde nacieron, aprovechando un comportamiento bien conocido de estos longevos animales.

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