La papa

Papas de color, de la tierra, locales, papas negras o papas bonitas. Son muchos los nombres que popularmente se usan para referirse a las “Papas Antiguas de Canarias”. En palabras de expertos en la materia, las islas cuentan con un tesoro varietal formado por más de 46 tipos de papas de las que 29 corresponden a papas antiguas, es decir, subespecies que procedentes de los Andes llegaron al Archipiélago recién descubierta América.
La papa nació en América del Sur, en las tierras altas de los Andes. Se cree que los españoles descubrieron la papa en 1532, cuando desembarcaron para apoderarse de los altos del Perú. Pero no existen referencias escritas hasta 1535, año en el que Gonzalo Fernández de Oviedo, cronista general de Indias, escribe “Historia Natural de Indias”. Centrándonos en las islas, existe documentación en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas sobre el envío de papas desde La Isleta a Amberes (Flandes) en 1567, y de Tenerife a Francia, en 1574. Es más que probable que el cultivo se viniese produciendo desde décadas anteriores y que Gran Canaria hiciera de puente para su introducción en España y Europa.
Tras cuatrocientos años de cultivo de papas en Canarias, el resultado es la supervivencia de 29 variedades antiguas. Popularmente, son muy apreciadas en la cocina tradicional: “la negra” por su consistencia y sabor dulce”; “la peluca” para personas diabéticas y por su extraordinario sabor; “gomera”, “gobernadora”, o como comúnmente se le conoce en Tenerife, “papa bonita”, muy apreciada para arrugar; “liria”, de consistencia blanda, muy valorada para potajes y cocidos.
Actualmente, el cultivo de estas variedades es minoritario. A pesar del precio que alcanzan en el mercado (pueden llegar a los 6€/kg), el principal problema con el que se encuentran los agricultores es el bajo rendimiento que suelen tener las cosechas de papas antiguas. Las razones: las semillas y la baja producción en comparación a otras variedades, con rendimientos por kg más alto y un ciclo de cultivo más corto. Paralelamente, en los últimos años ha proliferado la producción y venta de la variedad conocida como “papa negra”. Viviendo un auténtico auge comercial, podemos encontrarla con facilidad en cualquier mercado.
Es tal la singularidad y riqueza que encierran estas variedades que finalmente, en Octubre de 2013, consiguió la Denominación de Origen Protegida (DOP), máximo reconocimiento que otorga la Unión Europea a los productos agroalimentarios de diferenciada calidad. Las condiciones climáticas de Canarias y sus suelos volcánicos hacen que las papas adquieran unas cualidades y sabor únicos. Este sello reconoce el saber hacer de los agricultores canarios en los últimos cuatro siglos. No sólo son un tesoro varietal, sino un importante patrimonio etnográfico y socioeconómico, ya que están unidos a la costumbre y tradición del campo y la cocina canaria. Los invitamos a descubrirlas. Buen provecho.

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