La Gomera

Sin duda merece la pena destinar un tiempo de sus vacaciones a conocer uno de los lugares más sorprendentes de Canarias. A menos de 1 hora en barco desde Tenerife (30 minutos si vamos en avión) se encuentra la isla de La Gomera, la segunda más pequeña del Archipiélago Canario, y probablemente la que mejor conserva y representa las tradiciones de los habitantes prehispánicos. Declarada Reserva de la Biosfera desde 2012, cuenta con 16 Espacios Naturales Protegidos, además del Parque Nacional de Garajonay, lo que supone un 33,3% de la superficie total de la isla.

La Gomera tiene una superficie de 369 kilómetros cuadrados, y cuenta con una población en torno a los 22.700 habitantes. Tiene forma circular, y está conformada por seis municipios: Agulo, Alajeró, Hermigua, Vallehermoso, Valle Gran Rey y San Sebastián de La Gomera, siendo este último la capital insular y a donde llegaremos en el barco desde Los Cristianos (Tenerife).
La Gomera destaca por su escarpada orografía, con profundos barrancos que se precipitan en el mar, sus verdes valles cubiertos de palmeras, y sobre todo por la conservación de una naturaleza prácticamente intacta donde la mano del hombre ha intervenido para crear paisajes agrarios de gran belleza. Lejos del habitual turismo de masas, esta isla ofrece al visitante la paz y el contacto con la naturaleza de un auténtico paraíso en la tierra.
La economía isleña se ha basado históricamente en la agricultura. Ésta ha tenido una doble vertiente: por un lado, la ligada al autoabastecimiento (hortalizas); por otro, la asociada a la exportación (plátano). Con una superficie no demasiado propicia para esta actividad, los cultivos han sido posibles gracias a las terrazas construidas en el terreno y a la amplia red de canales de riego. En los últimos años, el desarrollo económico se ha orientado hacia el turismo, especialmente al rural. El senderismo, excursionismo, pesca y ciclismo de montaña, son los deportes más practicados por quienes la visitan. Pese a que la isla carece de grandes centros turísticos, desde el Cabildo se han llevado a cabo una serie de programas para restaurar casas antiguas y convertirlas en pequeños hoteles rurales. Los núcleos turísticos emergentes son Valle Gran Rey, Playa Santiago (Alajeró) y San Sebastián de la Gomera. En la isla se ha implantado la Carta Europea de Turismo Sostenible, una iniciativa basada en la protección de espacios naturales y en la oferta de servicios de alta calidad.
En el centro de la isla, ocupando más de un 10 % de la superficie total de La Gomera se encuentra uno de los grandes tesoros de Canarias: el Parque Nacional del Garajonay, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, una verdadera reliquia del Terciario y referente mundial en la conservación de la laurisilva. Dicha formación vegetal subtropical está conformada por una gran variedad de árboles que conservan su follaje durante todo el año gracias a la alta humedad y a las suaves temperaturas. La vegetación es muy espesa, destacando las fayas, brezos, laureles y helechos. La zona se ve afectada por el llamado mar de nubes, por lo que la condensación del vapor de agua en las hojas de los árboles (lluvia horizontal) eleva de manera considerable la cantidad de agua en el terreno. El parque puede recorrerse fácilmente gracias a los numerosos senderos que lo atraviesan. Su pico más alto es el Garajonay, con 1.487 metros
Otro de los lugares más impactantes de la isla es el acantilado de Los Órganos, al norte de la isla, una muestra de basaltos columnares formados por el lento enfriamiento de lava en un antiguo cráter, y que se elevan unos 175 metros sobre el nivel del mar. Únicamente visibles desde el mar, la excursión en barco para contemplarlos desde cerca parte desde el muelle de Valle Gran Rey.

Entre los entornos bajo protección según la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos destacan la Reserva Natural Integral de Benchijigua, la Reserva Natural Especial de Puntallana, el Parque Natural de Majona, el Parque Rural de Valle Gran Rey o el Paisaje Protegido de Orone.

Un lenguaje silbado
El Silbo Gomero consiste en un auténtico lenguaje silbado con el que es posible comunicarse a larga distancia, hasta aproximadamente unos 3 kilómetros, y que nació por la necesidad de comunicarse a través de los profundos barrancos y densa vegetación característicos de la isla. Declarado por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, este lenguaje es capaz de expresar una gama ilimitada de mensajes al reproducir, mediante silbidos, las características sonoras de una lengua que, en este caso, es el español hablado en las Islas Canarias pero que, teóricamente, podría hacer lo mismo con cualquier otra lengua. Lo habitual era que los mensajes emitidos a través del silbo estuvieran relacionados con la vida cotidiana, o que se utilizara para relatar sucesos excepcionales. Una solución imaginativa en un terreno que dificultaba de sobremanera la comunicación.
Aunque se cree que estuvo presente en varias islas del archipiélago, hoy en día es característico de La Gomera, donde sus gentes se han preocupado de conservarlo para las generaciones futuras. De hecho, los escolares aprenden el silbo en los centros educativos.

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