La migración en Canarias

Hubo un tiempo en que América (…) era un tema constante de conversación en ciudades, pueblos y aldeas de Canarias. Pocas, muy pocas familias había que no tuviesen un tío, un hermano, o un pariente en ultramar. (Felipe Lorenzo. Cómo los conocí).

La migración es una constante en la historia de Canarias, y sin duda una de las realidades que más ha marcado la personalidad e identidad del pueblo canario.

Si bien existe movimiento migratorio desde los años posteriores al descubrimiento de América, no es hasta la segunda mitad del siglo XVII cuando se produce una emigración masiva de canarios a América. Esto se explica porque el auge económico vivido durante el siglo XVI -fruto del incipiente comercio con América de caña de azúcar y vino entre otros productos- se vio frenado drásticamente por una fuerte crisis que sacudió a gran parte de la población canaria, especialmente a la tinerfeña. La crisis en la exportación vinícola, con el consiguiente empobrecimiento de la población fue la principal causa de que miles de canarios cruzaran el océano en busca de una vida mejor. Venezuela y Cuba se convirtieron en los dos principales destinos, donde muchos lograron prosperar. Así comenzaba una estrecha relación que duraría siglos, y que marcaría profundamente las tradiciones, cultura e historia a ambos lados del Atlántico.

A lo largo del siglo XVIII la situación no mejoraría. Al contrario, se fue agudizando progresivamente hasta el punto de reducirse al mínimo las exportaciones a Europa y América de vino de malvasía. Cuba y Venezuela siguieron siendo los destinos mayoritarios, especialmente desde Tenerife, principal afectada por la gran importancia que la exportación de vinos tenía en su economía. A pesar del notable crecimiento que se produjo en el comercio de vino y barrilla a finales de siglo y los primeros años del siglo XIX, la calidad de vida del trabajador canario continuó siendo precaria, lo que provocó un incesante movimiento migratorio que sólo se vería frenado por la contienda emancipadora de Venezuela (1810-1824), cuando parte de los canarios afincados en ese país retornaron a las Islas. Otros muchos decidieron buscar suerte en países como Cuba, Puerto Rico o Uruguay.

En 1875, y fruto de una nueva crisis de la cochinilla, se produce una nueva oleada de emigración. Esta vez Uruguay y Venezuela serían los principales países receptores, al encontrarse inmersa Cuba en la “Guerra de los Diez Años”.

A partir de finales del siglo XIX, con la irrupción del tomate, la papa y el plátano como cultivos de exportación, la economía canaria experimenta una cierta mejora que tiene incidencia directa en la dinámica migratoria. Además de reducirse, se pasó de una emigración de tipo familiar, a otra focalizada en los varones, que intentaban reunir ahorros trabajando en América, para después de unos años regresar a las Islas y poder adquirir una finca o construir una casa.

Es en el periodo posterior a la Guerra Civil española cuando vuelve a producirse otra etapa de fuerte migración, alcanzando su momento álgido entre 1948 y 1952. Pocas décadas después, la situación de España en general, y de Canarias en particular, sería muy distinta.

Los años ochenta marcarían un antes y un después en la historia de la migración de Canarias a América. El progresivo desarrollo económico del Archipiélago,  en gran parte debido al profundo impacto del turismo en las Islas, unido a la difícil situación que atravesaba y atraviesa Latinoamérica generó un movimiento migratorio a la inversa. Es decir, impulsados por el mismo afán que en su día provocó que los canarios abandonaran temporalmente su tierra en busca de oportunidades, miles de personas, la mayoría procedentes de América, pero también de África o el Este de Europa, eligieron Canarias como destino en busca de un futuro mejor.

El tiempo no ha borrado la huella de aquel pasado común. Tanto en Canarias como en muchos países de Latinoamérica son más que evidentes los rasgos de una historia compartida, de culturas que se enriquecieron mutuamente. Historias de vida que fueron narradas de generación en generación, memorias de una época en la que “América era un tema constante de conversación en ciudades, pueblos y aldeas de Canarias”.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.Más información sobre las cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies