La arquitectura en Canarias

Canarias es una región que ha cogido las diversas y distintas culturas que han pasado por ella, y las ha adaptado como propias, reinventándolas. Esto se ha visto reflejado en sus costumbres, actividades y por supuesto en su arquitectura.

La arquitectura tradicional canaria tiene un sello propio pero con aportaciones exteriores como andaluzas, portuguesas, gallegas,etc. Y más tarde esta misma arquitectura serviría de ejemplo para nuevas construcciones en la expansión europea hacia el Atlántico, con su posterior ramificación por el Caribe y América del Sur.

Para poder conocer perfectamente las distintas vertientes que podemos encontrar dentro de la arquitectura canaria, lo mejor clasificarlas en función de su actividad, que suele estar íntimamente relacionada con su funcionalidad. Los tres grupos que aparecen son la arquitectura militar, la religiosa y la civil, que subdividimos en urbana y rural.

Para comprender como nace esta arquitectura propia debemos conocer que es un tipo de arquitectura que parte de cero. Los guanches, los primeros pobladores canarios, apenas tenían conocimientos arquitectónicos. Viviendas de piedra con muros muy gruesos, paja y cuevas artificiales. Poco a poco con la llegada de los conquistadores comienza a desarrollarse un urbanismo leve pero con ritmo, creando calles y casas con mejores técnicas de construcción. Todo este desarrollo crea dos mundos opuestos; uno rico, con magníficas casas urbanas, que contrasta con las más sencillas casas rurales campesinas. En ambos casos se utilizan materiales autóctonos como la piedra volcánica, el basalto, el barro, la paja, la cal, y como material innovador, la madera del pino canario. Otro factor muy importante es el clima de las islas, que permitía crear viviendas y construcciones más abiertas que solucionaban los problemas de la ventilación y la refrigeración cuando la temperatura era elevada. Las principales características de la arquitectura tradicional canaria son la sencillez y la austeridad.

Arquitectura militar

Las primeras edificaciones de Canarias fueron fortificaciones militares muy toscas y elementales. No tienen planta tipo y sufren poca evolución hasta que los ataques piratas fueron menos frecuentes. Es en ese momento cuando la arquitectura se vuelve más abierta, mirando al exterior ya que la prioridad deja de ser la protección.

Era una arquitectura situada muy cerca del mar, de gruesas paredes, con torreones para centinelas en esquina y un campanario para tocar la alarma.

Arquitectura religiosa

A partir del siglo XV comienzan las nuevas construcciones para que la religión católica se instale en el Archipiélago. Al principio son templos de reducidas dimensiones, de una sola estancia, y que además se usaban como sede del gobierno civil. Es una arquitectura que va evolucionando poco a poco, en sus fachadas y en su tamaño. Debido a estas diferencias se puede clasificar en cuatro tipos diferentes: capillas, ermitas, iglesias y conventos.

Las capillas suelen estar adosadas a una casa de prestigio, son de pequeño tamaño y de planta cuadrada con una sencilla techumbre de madera cubierta de tejas.

Las ermitas son edificaciones separadas. De planta rectangular y cubierta a cuatro aguas.

Las iglesias son fruto del crecimiento de los pueblos, cuando la ermita se transforma en un templo mayor. En las parroquias de cierta categoría aparecen las torres campanario.

Los conventos son edificaciones complejas, con numerosas estancias organizadas en torno a uno o varios patios, llamados claustros. Hacia el exterior aparece por primera vez el balcón cubierto de celosía, situado en una de sus esquinas, para que las monjas pudieran ver las procesiones sin violar la clausura.

Arquitectura civil

Esta arquitectura queda dividida en dos grupos muy diferenciados como son la arquitectura rural y la urbana.

Dentro de la arquitectura urbana encontramos varios tipos de casas: de una sola planta, de dos plantas o tres, y los palacios de fachada organizada.

En las primeras viviendas de dos plantas aparecen los primeros balcones,  primeras casas consistoriales y las residencias  de los altos cargos institucionales y familias pudientes. Conforme este tipo de arquitectura se perfecciona, los balcones de madera a toda fachada en la tercera planta se hacen más frecuentes. Se utilizaban para airear el piso que se solía destinar al grano.

Por otra parte, la vivienda rural se reducía a una habitación, con un patio central cubierto por un tejado o se levantaba otro piso con escalera exterior y balcón a modo de descansillo. Destaca la importancia del patio en la vida de la casa, ya que es el lugar donde transcurre buena parte de la jornada de los miembros de la familia. Suele estar protegido de los vientos dominantes (del norte) y por tanto está orientado al sur.

Sin duda la arquitectura tradicional nos ayuda a evocar el pasado, y a entender la historia de cada pueblo. Porque la buena arquitectura es la que funciona y se mantiene, y puede transformarse y reciclarse para seguir viviendo y acogiendo nuevos destinos.

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