Guía de Isora

En el suroeste de la isla, con una superficie de 143’43 km2, se encuentra Guía de Isora, un municipio de unos 21.000 habitantes que se extiende desde la cumbre hasta la costa, en el que podemos contemplar los más variados paisajes, un rico patrimonio arquitectónico, cultural, etnográfico, gastronómico y de ocio al aire libre. Además, debido a su ubicación, al abrigo de los vientos húmedos del NE, goza también Guía de Isora de un clima suave, con cielos despejados la mayor parte del año, aunque con variaciones locales originadas por el relieve y las diferencias de altitud y de exposición.

La historia de Guía de Isora habla de un lugar que ha atravesado diferentes fases de crecimiento económico, seguidas por etapas de crisis, y que actualmente se encuentra en auge gracias precisamente a que posee las características demandadas por el turismo actual. En su origen, se trataba de un territorio poco propicio para ser habitado debido a su accidentado terreno, pero fue atrayendo poco a poco a una escasa población que, procedente desde otras partes de la isla o de otras islas, sobrevivió con actividades como la producción de miel, de brea, o la ganadería. Sobre los años 1850, sin embargo, el cultivo y comercio de la cochinilla dio un impulso al municipio, el cual experimentó un crecimiento económico y poblacional importante. Desgraciadamente, el auge duró poco. Varias circunstancias contribuyeron a ello: la invención de los tintes sintéticos que sustituían al tinte natural que se extraía de la cochinilla, catástrofes naturales y epidemias, convirtieron Guía de Isora en una fuente de emigración a América. A partir de los años 40 y 50 del siglo XX, no obstante, comienza un nuevo período de crecimiento gracias a la extracción de agua de las galerías y pozos, a la agricultura de exportación, principalmente tomate y plátano, y al desarrollo turístico.

Actualmente Guía de Isora es un municipio turístico que posee una lujosa oferta alojativa y ha adaptado la costa con modernas instalaciones pudiéndose realizar numerosas actividades acuáticas. Al mismo tiempo, el Ayuntamiento se esfuerza por recuperar y conservar su rico patrimonio, el cual ofrece posibilidades para todos los gustos. En la zona alta destaca el caserío de Las Fuentes, donde quedan interesantes vestigios de las técnicas agrícolas que utilizaron los habitantes del lugar para aprovechar el agua de lluvia, o dGuía de Isora iglesia-luz-fcel modo en que utilizaban la piedra volcánica para regular la humedad del suelo. En la zona de medianías, destaca el casco histórico de Guía de Isora, magnífico ejemplo de arquitectura del siglo XIX, destacando el edificio de las Casas Consistoriales o la Parroquia Matriz de Nuestra Señora de La Luz, en cuyo interior se conservan imágenes y muestras de orfebrería de gran valor histórico-artístico, como las Joyas que obsequiaron a La Virgen con motivo de la finalización de la erupción del Chinyero en 1909. El Patrimonio Etnográfico es también muy curioso, como los hornos de teja de Aripe y Chirche, los hornos de brea del monte Tágara, los algibes de Tejina, los lavaderos, el horno de cal de Playa de San Juan o el lagar comunitario de Acoteja. Estas visitas a los caseríos y núcleos de las medianías y zonas altas se pueden acompañar de la degustación de los productos alimenticios de elaboración artesanal, como pueden ser los dulces, quesos, vinos y licores. El licor típico es la mistela. Entre los platos típicos de la zona destacan el Turre, el Rancho, el Puchero y los potajes, que pueden ir acompañados de gofio, una harina hecha a base de cereales tostados muy típica de las islas. En la costa, en Playa San Juan o en Alcalá, podemos degustar también pescados frescos variados, acompañados de las famosas papas arrugadas y los típicos mojos.

No podemos dejar de citar el rico patrimonio natural que comprende Guía de Isora, buena parte del cual se encuentra protegido. Destacan los pinares de la parte alta del municipio, y las coladas de lava que dominan el paisaje.

El mes de agosto es una buena época para visitar Guía de Isora porque además de los atractivos citados, el día 15 y desde hace 80 años, se celebran en Alcalá las fiestas en honor a la Virgen de Candelaria con unos fuegos artificiales espectaculares. La particularidad de estos fuegos es que se cargan en barcas y se llevan hasta las bajas (rocas de poca altura que se encuentran cerca de la costa), para tirarlos después al mismo tiempo desde cuatro puntos situados en el mar. Si el estado de la mar es bueno, está despejado y corre algo de brisa, la exhibición es preciosa.
En definitiva, un amplio abanico de posibilidades para disfrutar de unas completas vacaciones.

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