Garachico

La de Garachico es la historia de un pequeño puerto que llegó a ser el más importante de Tenerife entre los siglos XVI y XVII. Una erupción volcánica en 1706 acabó con la época dorada de una localidad que aún hoy conserva vestigios de aquella próspera etapa. Está situado en el noroeste de la isla y y cuenta con una población de aproximadamente 5.000 habitantes (5.169 INE 2014). Posee el título de Villa y Puerto, concedido por el rey Alfonso XIII en 1916. A pesar de ser uno de los municipios más pequeños de Tenerife, Garachico posee innumerables atractivos que cautivan a cuantos se animan a visitarlo.
A nivel paisajístico hay que destacar que sus 29,28 km2 de territorio abarcan desde los 2171 msnm (metros sobre el nivel del mar) del conocido como Cerro de los Roques Blancos hasta el mar. La distribución vertical del territorio contribuye a diferenciar dos zonas agrícolas: la franja costera, en la que se asientan extensas fincas, destinadas principalmente al cultivo del plátano de exportación, y la zona de medianías, donde la agricultura es esencialmente de autoconsumo. El municipio posee parte de los espacios naturales protegidos del Parque Nacional del Teide, Parque Natural de la Corona Forestal, Reserva Natural Especial del Chinyero, Paisaje Protegido de los Acantilados de La Culata y del Sitio de Interés Científico de Interián. El municipo cuenta también con el Monte de Utilidad Pública denominado «Fuente Santa, Iferfe y Monte Frio». Sin embargo, lo que más destaca de su paisaje es sin duda el Monumento Natural del Roque de Garachico, un pequeño islote de unas 5 hectáreas de superficie situado frente a la villa. El retroceso de la costa por la erosión marina ha dado lugar a esta formación volcánica de coladas basálticas. Su vegetación es escasa, predominando los cardones y tabaibas. En épocas lluviosas es llamativo el verde intenso que adquiere el roque. Además, sus paredes constituyen un punto de nidificación y refugio para diversas aves migratorias.
La ciudad de Garachico fue fundada por el banquero genovés Cristóbal de Ponte tras la conquista de Tenerife en 1496. Pronto se convertiría en un importante puerto, especialmente gracias al tráfico comercial de vino y azúcar con América y Europa., lo que hizo progresar económicamente a la población garachiquense. A lo largo de su historia, y especialmente durante el siglo XVII, los habitantes de Garachico fueron testigos de varios episodios trágicos, entre los que se cuentan una epidemia de peste entre 1601 y 1606, la plaga de langosta de 1659 o los graves incendios en 1692 y 1697. Gracias a su poderío económico la localidad lograría recuperarse, pero a principios del siglo XVIII tendría lugar el episodio que marcaría un antes y un después en el devenir de la zona. El 5 de mayo de 1706, una violenta erupción del volcán de Trevejo provocó profundos daños materiales, cubriendo de lava el puerto y sepultando gran parte de la villa. La rentable actividad comercial dio paso entonces a una economía más humilde, basada principalmente en la agricultura y en la pesca. El empobrecimiento de la población obligó a muchos a emigrar a América, y no fue hasta finales del siglo XIX, cuando coincidiendo con la implantación y desarrollo del cultivo del plátano, recupera parte de su actividad económica.Actualmente, la situación y perspectivas de futuro de este encantador municipio son mucho mejores que hace unas décadas. El incipiente turismo ha contribuido al crecimiento del comercio y la restauración. A ello se le suma el desarrollo del nuevo Puerto Deportivo y Pesquero, que promete reavivar la tradición portuaria.
Garachico se ha convertido en una referencia en cuanto a oferta gastronómica de pescado y marisco se refiere. Posee una gran oferta alojativa: hoteles, casas rurales y apartamentos para alquiler vacacional ofrecen al visitante la posibilidad de pernoctar para conocer a fondo la localidad. Cuenta con varias zonas de baño, entre las que destaca El Caletón: piscinas y charcos naturales de caprichosas formas creados al contacto de las coladas de lava con el mar. Todo un espectáculo para la vista. También ofrece una variada oferta de ocio, como paseos en coche de caballos, rutas teatralizadas o diferentes actividades deportivas.
El rico patrimonio arquitectónico legado del pasado, y el especial cuidado que se ha puesto en su conservación hacen del casco histórico de Garachico uno de los mejor conservados y representativos del archipiélago. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1994 en la categoría de Conjunto Histórico, ya que supone una valiosa muestra de urbanismo y arquitectura tradicional del Archipiélago. Les invitamos a recorrer sus hermosas calles repletas de historia, imaginando los tiempos en los que bullía de actividad comercial.
Cómo llegar: Desde el sur de Tenerife puede acceder al municipio conduciendo por la autopista TF-1 (debiendo tomar diferentes carreteras hasta llegar a la TF-373). Desde el norte, será a través de la autopista TF-5 e igualmente incorporándose finalmente a la TF-373. En transporte público principalmente mediante la línea 363 Puerto de la Cruz – Buenavista (por Icod de los Vinos);

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