El plátano de Canarias

El plátano de Canarias es uno de los símbolos más importante del archipiélago canario, y un producto que por su extensión, producción, ingresos y oferta de trabajo se convirtió en uno de los principales motores de crecimiento económico del archipiélago.El plátano canario se encuentra representado en el paisaje y es nombre propio para todos los canarios.

“Plátano de Canarias” es la marca bajo la cual se comercializan los plátanos cultivados en las Islas Canarias. La marca es gestionada por la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátano de Canarias (ASPROCAN).

En Canarias se cultivan principalmente plátanos del grupo “Cavendish”. El cultivo de esta fruta comenzó en el sudeste asiático, entre la India y Malasia. En el siglo V pasaría al continente africano procedente de Madagascar y desde ahí se extendió por las costas del Mediterráneo, ya en el siguiente siglo. A Canarias llegó procedente de Guinea Ecuatorial introducido por expedicionarios portugueses. La Historia considera que, una vez el cultivo se asentó con éxito en las islas, los españoles lo introdujeron en tierras americanas en los viajes de colonización al Nuevo Mundo.

Fue a principios de la década de 1880 cuando algunas compañías exportadoras inglesas se establecieron en las islas para comenzar con envíos esporádicos de fruta a los mercados de su país. Además del plátano también comenzaron a cultivar el tomate en la zona sur de las islas de Tenerife y Gran Canaria. La Ley de Puertos Francos de Canarias vino a suponer la liberalización de la entrada y salida de mercancías, impulsando desde entonces la economía isleña.

Existen considerables diferencias entre el plátano de Canarias y la banana tropical. Entre ellas, que los canarios poseen un mayor índice de humedad, por lo que son mucho más jugosos que la banana, que es más seca. La banana, por su particular composición tiene una textura más harinosa que la del plátano de Canarias.

El clima de las islas Canarias es más variable que el de los países tropicales, lo que también repercute en un mayor tiempo de permanencia del plátano en la planta (6 meses) respecto al de la banana (3 meses), confiriéndole un mayor grado de madurez, sabor y aroma.

En febrero de 2011, la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias acordó comenzar los trámites para la inscripción del plátano cultivado en Canarias como Indicación Geográfica Protegida. En mayo de 2011, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino concedió una protección nacional transitoria a la Indicación Geográfica Protegida Plátano de Canarias. El sello IGP sitúa al plátano canario a un nivel superior de reconocimiento y protección y lo posiciona como un producto único.

Un alimento saludable y sabroso con la garantía de calidad que le otorgan las excepcionales condiciones climáticas de las islas.

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