Almirante Nelson

Horatio Nelson, I vizconde Nelson, I duque de Bronté, conocido también como almirante Nelson, fue uno de los marinos más célebres de la historia,  destacó durante las Guerras Napoleónicas y obtuvo su mayor victoria en la célebre batalla de Trafalgar , en la que perdió la vida. Pero en 1797, el almirante de la Royal Navy pretendía un ataque contra Santa Cruz de Tenerife para someter a las islas Canarias al mandato de la Corona Británica. Una batalla en la que pudo cambiar la historia del archipiélago y de Europa.

1º Intento. En la madrugada del día 22 de julio, tres fragatas inglesas se situaron a unas tres millas de tierra, y comenzó el movimiento de dos formaciones de lanchas de desembarco hacia la costa. La primera, con 23 lanchas, se dirigió al barranco del Bufadero para llevar a cabo la primera fase del plan. La segunda, con 16 lanchas, navegó hacia Santa Cruz para realizar la segunda fase del plan. El hecho de que los defensores los avistaran y supieran de los planes de Nelson y los vientos desfavorables hicieron fracasar este primer intento.

2º Intento. Desembarco de unos 1.000 hombres en la playa de Valleseco. A pesar de que tomaron una pequeña cota, no pudieron progresar al encontrarse con el fuego cruzado de los defensores, que disparaban desde el castillo de Paso Alto y desde otras posiciones fortificadas. Tras un intercambio de fuego el 23 de julio y debido a lo escabroso del terreno, a la imposibilidad de movimientos y a la carencia de fuego naval de apoyo, los ingleses iniciaron su retirada y se reembarcaron en la noche del 23 al 24 de julio. El segundo asalto tampoco fue fructífero.

3º Intento. A la vista de sus dos fracasos, Nelson decidió atacar frontalmente Santa Cruz, con un desembarco en el muelle. Unos 700 soldados embarcaron en seis grupos de lanchas, 180 embarcaron en la balandra Fox y otros 80 lo hicieron en una goleta apresada a los canarios. A primera hora del 25 de julio, las lanchas de desembarco comenzaron a navegar hacia el muelle, en plena noche, con visibilidad escasa y sin hacer apenas ruido. Según parece, los ingleses cubrían sus lanchas con lonas, para evitar ser descubiertos, pero la fragata española San José y el castillo de Paso Ato las detectaron y dieron la voz de alarma. Las baterías abrieron fuego sobre las fuerzas invasoras, y al mismo tiempo la resaca dispersaba las lanchas. Solamente tres grupos pudieron dirigirse al muelle, de los que únicamente lograron desembarcar los hombres de cinco lanchas. Las restantes se estrellaron contra las rocas, donde tuvieron que soportar el fuego de la artillería y la infantería españolas. Nelson viajaba en el cuarto bote de los que lograron desembarcar, pero antes de llegar a tierra firme recibió un impacto procedente del cañón Tigre, que le destrozó el brazo, y fue evacuado. Se salvó porque junto a él iba su hijastro, el teniente Nesbitt. De no ser así, se hubiese desangrado.

Nelson, gravemente herido, fue reembarcado al Theseus; a vida o muerte, el cirujano tuvo que amputarle el brazo derecho por encima del codo.

A pesar de la intensidad de la acometida inglesa, todos los intentos de conquista de Santa Cruz resultaron infructuosos. Troubridge, capitán de navío y al mando de las tropas que habían logrado internarse en la ciudad, comprendió pronto que aquella era una batalla perdida. Cercado y sin posibilidad de obtener refuerzos, negoció con el general Gutiérrez, y logró una capitulación honrosa y la salvación de la vida de sus hombres.

La capitulación se firmó en el castillo de San Cristóbal esa mañana del 25 de julio de 1797. El general Gutiérrez por parte española, y el comandante del Zealous, Samuel Hood, por la británica, sellaron el acuerdo. Gutiérrez aceptó un reembarque con armas con la condición, bajo la palabra de honor del propio Nelson, de que ninguna otra escuadra inglesa atacase Canarias, además de que los propios vencidos llevaran a Cádiz una misiva con destino Madrid con la noticia de la victoria española.

Si Nelson hubiese muerto en la playa de Santa Cruz, no hubiese actuado de manera decisiva en las victorias británicas de Copenhage, Abukir y Trafalgar, por lo que el curso de la Historia pudo haber cambiado y las pretensiones de Napoleón haberse visto favorecidas.

Esta página también está disponible en: Inglés, Alemán

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.Más información sobre las cookies

ACEPTAR